El poder de la mente, ¿y el del cuerpo?

En los anteriores post, hemos ido tocando aspectos que hacen referencia más a la dimensión interna del Coaching de Imagen, a esa parte más mental.

 

Ya sabes que lo que distingue al Coaching de Imagen frente a otros servicios, es esa circularidad del proceso. Concretamente, esa búsqueda de las conexiones entre tu interior (tu identidad), tu cuerpo, y tu imagen externa, cómo te proyectas a través de tu estética. Estas tres dimensiones si son coherentes, dejaran ver tu estilo auténtico. En definitiva, quién eres.

 

Hoy, vamos a dar el protagonismo al cuerpo. Sí, a esa parte, que en muchas ocasiones, solo le prestas atención para ver sus defectos o cuando hay alguna parte dolorida. En ambos casos, el cuerpo te está hablando y se está expresando. Ahora, ¿le escuchas?. O por el contrario, ¿es casi un ente en el que no te has parado a observar o prestarle atención, más allá de su complexión?

 

El cuerpo, es el vehículo de comunicación, entre tu mundo interno y externo. Además, tiene la peculiaridad de no mentir y reflejar muchas de las cuestiones mentales o internas, que no consigues solucionar. Cómo vamos a ver ahora, se puede convertir en el detonante del cambio, si eres consciente de lo que te viene a contar y de poner en marcha la Cognición Corpórea.

 

¿Y qué es esto?. Vamos a ello.

En muchas ocasiones, modificando esquemas mentales, juicios, creencias, etc, accedes al obstáculo y con ello, a abrir la puerta a cambios que te generan mayor bienestar. Hay veces, que esa llave, por más que lo intentas a nivel mental o interno, no deja que la puerta, a esa transformación, se abra. Permanece cerrada a cal y canto.  Es momento entonces, de poner el foco en tu cuerpo para acceder a pistas que pueden iniciar ese cambio que tanto deseas.

 

¿Cómo es esto posible?  Parece que se nos ha olvidado, pero como escuché decir, hace unas semanas, a Iván Ballesteros, Biólogo y Doctor en Farmacología y Terapéutica Humana, en la Master Class del Experto en Coaching de Imagen de Domingo Delgado donde colaboro: “Somos seres diseñados para sentir. Los humanos primero sentimos y luego pensamos”.

 

Esta afirmación, me volvió a atravesar de arriba abajo, como un rayo, porque en nuestro día a día, son tantas las veces que perdemos el tiempo literalmente, comiéndonos la cabeza, dándole vueltas y vueltas a distintos pensamientos, que lo de sentir lo pasamos a un segundo plano, cuando probablemente nos ahorraría unos cuantos quebraderos de cabeza.

 

La Cognición Corpórea, es el concepto que hay detrás de lo mencionado. Ésta, pone de manifiesto cómo las sensaciones físicas y el movimiento corporal ejercen influencia sobre lo que sentimos y pensamos. Iván Ballesteros nos recordó que “para pensar el mundo debemos experimentarlo… El hecho de poseer un cuerpo que siente, percibe y se mueve es lo que nos permite tener un pensamiento. Sin la implicación de nuestro cuerpo en la percepción, la sensación y la acción, nuestros pensamientos estarían vacíos… El cuerpo, lo que en él percibimos, determina nuestra cognición…”. De ahí, como él afirma “la gran importancia que tiene el cuerpo y nuestro sistema sensorial en la configuración de nuestros pensamientos, nuestros  juicios de valor y nuestras creencias.

 

Esto no quiere decir, que mente y cuerpo, estén separados. Al revés, es el indicativo más claro de que ambas dimensiones son una unidad, un continuo. Parece más sencillo entender cómo un patrón de pensamiento,  por  ejemplo, la rigidez mental, si perdura en el tiempo, es probable que influya en el cuerpo y en su movimiento, pasando éste a manifestarse estructurado y rígido.

 

Ahora, esto no queda aquí, ya que una dimensión, tiene influencia sobre la otra y viceversa. De igual modo, según lo mencionado y simplificándolo mucho, tu movimiento refleja, de alguna manera, tu manera de pensar y sentirTu corporalidad, influye en la forma que tienes de comprender, pensar o percibir el mundo.

 

Yo he tenido la oportunidad de experimentarlo. Tal y como cuento en la web, desde hace tiempo bailo. Las clases de baile forman parte de mi práctica deportiva. Ahora, puedo afirmar que mi forma de bailar actualmente poco tiene que ver con mis inicios.

 

Cuando fui consciente de cómo esa rigidez mental, ese perfeccionismo estaba en mi cuerpo, bailando con tensión y movimientos rígidos que buscaban no fallar, hacerlo perfecto,  me dije ¡hasta aquí, tú no eres eso!. Enseguida caí, que mi calidez y sensibilidad estaban secuestradas por ese personaje perfecto que me limitaba y me dije a mí misma, ¿dónde está esa calidez y sensibilidad, dónde te las has dejado?. Acto seguido, le pregunté a mi cuerpo qué necesitaba para salir de esa rigidez y perfeccionismo, siendo sus respuestas muy claras: fluidez y disfrute.

 

Cómo os podéis imaginar, bailar y experimentar mi movimiento corporal desde la fluidez, dejándome llevar por lo que me hace sentir la música, percibiendo esas sensaciones y conectando con ellas, ha permitido que mi cuerpo se relaje, fluya y disfrute. Solo puedo decir, gracias cuerpo por mostrarme otro lugar y abrirme la puerta a otra forma de experimentar el mundo y con ello, a otra forma de pensar, porque sí, mi mente también se ha liberado y ha dejado de tener pensamientos tan rígidos.

 

Herramienta potente, ¿verdad?, el poner a disposición tu cuerpo para cambiar tus pensamientos.

 

¿Y tú? ¿Te has parado a pensar cómo afecta tu forma de pensar a tu cuerpo?

¿Crees que tu movimiento actual, refleja tu manera de pensar y sentir?

¿Tienes alguna experiencia que refleje esto?

 

Estaré encantada de leer tus comentarios. De tu experiencia, aprendemos tod@s.

 

Te espero en el próximo post y mientras tanto, ya sabes, ¡se tú y brilla desde tu Belleza Imperfecta!

 

2 comentarios
  1. Miriam
    Miriam Dice:

    Hola Belleza imperfecta

    Como siempre, un post que conecta conmigo, con mi presente, con mi situación actual. Mi cuerpo está hablando y quizás es hora de escucharle. Yo me digo que todo está bien: familia, amigos, trabajo, amor… pero algo está pasando y el cuerpo reacciona. Es hora de actuar.

    Besotes,

    Responder

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