4 características que definen al Coaching de Imagen

Quería empezar este nuevo año 2018 con un post que hiciera referencia también a otro inicio. ¿A cuál? Pues, a mi primer contacto con este Método y a las primeras ideas que un día apunté para aclararme, en una pizarra que tengo en la cocina, cuando me estaba formando en el Experto de Coaching de Imagen. Precisamente, esas anotaciones hacían referencia a las características principales que para mí, en aquel entonces,  creía que lo definían y que hoy en día, con algún matiz, sigo pensando que es así.

No sé si te pasa a ti, pero a mí, a veces, me resulta más fácil entender un concepto nuevo si lo comparo con otro “parecido” y encuentro las diferencias en base a lo que les hace singulares a cada uno de ellos y por tanto, los define.

Eso es justo lo que hice. Os lo explico. Por un lado, apunté en la pizarra cuatro características que para mí, tras formarme como Personal Shopper, me parecía que estaban en la base de este Servicio y al lado, por cada una de ellas, con un “versus” esas otras cuatro características del Coaching de Imagen que lo definían y lo distinguían dándole ese plus, a mi parecer, frente al primero.

Por supuesto, que hay más puntos relevantes que ponen de manifiesto lo que es el Coaching de Imagen pero hoy me apetece mucho compartir con vosotr@s estas primeras anotaciones y espero así, acercaros un poco más, esta nueva metodología y los beneficios que puedes conseguir si, ahora que empieza el año, te has propuesto hacer algún que otro cambio en tu vida.

Bueno, me dejo de cuestiones abstractas y paso a lo práctico, esos 4 pilares que definen al Coaching de Imagen y lo diferencian de otros Servicios, como los de Personal Shopper o la Asesoría de Imagen:

  1. Tendencias y Modas vs Autenticidad y Naturalidad

Este punto es, quizá, una de las características principales del Coaching de Imagen. El acento en esa búsqueda de tu autenticidad,  en aquello que te hace ser lo que eres, tu esencia y que además trabaja para que puedas expresarte con tu imagen de forma natural, sin que tengas que forzar nada ni “construir” un look.

Esa autenticidad y naturalidad, en muchas ocasiones, se queda totalmente tapada por tanta tendencia y moda. Que si las blazers de cuadros, las boinas, las botas mosqueteras, la vuelta de los pantalones de pana, los abrigos de peluche o borreguillo… Y yo te pregunto. ¿Dónde estás tú? ¿Qué de verdad hay en aquello que te pones? ¿Hasta qué punto las prendas que llevas hablan de ti?. Es más, ¿se ven las prendas o se te ve a ti?.

No estoy para nada en contra de las tendencias y modas, solo te invito a qué des un paso más allá y esto te lo va a permitir tu autoconocimiento, base del Coaching de Imagen,  con sus tres llaves: Tu Autoconcepto (¿Qué sabes de ti?), tu Autoestima (¿Cómo amas lo que sabes de ti?) y tu Autorrealización (¿Cuánto pones a favor de tus objetivos lo que sabes y amas de ti?).

Desde ahí podrás mirar a las tendencias y modas de otra forma y adaptar o elegir aquellas que realmente tienen que ver contigo.

  1. Morfología vs Personalidad e Identidad

Seguro que has oído hablar en la mujer de diferentes morfologías o siluetas tales como reloj de arena, guitarra, óvalo, columna, rectángulo, triángulo o triángulo invertido y en los hombres, la silueta O, V, H o A. En ambos casos, existe una silueta ideal, en la mujer, la silueta reloj de arena y en los hombres, la silueta V.  La dos, responden a unos cánones estéticos donde se priman unas proporciones o medidas perfectas. Si tienes la suerte de estar ahí, ¡genial!, porque podrás ponerte cualquier tipo de prenda. Si no es el caso, y estás en alguna de las otras siluetas te tocará disimular, camuflar o corregir esas partes tuyas que no están en ese canon a través de las prendas adecuadas a la morfología de tu cuerpo.

Pero aun haciendo esto, no sé si te ha pasado el ver a gente que pueden llevar prendas adecuadas, según su silueta, pero su imagen global te hace pensar algo así como: ¡sí, muy bonito lo que lleva puesto pero no me dice nada, hay algo que no me encaja!. Incluso, te ha podido pasar a ti, después de arreglarte, una vez que te has mirado en el espejo. Y eso es, quizá, porque lo que llevas puesto, tiene poca conexión con tu interior, con tu identidad.

Desde el Coaching de Imagen no tendrás que disimular, camuflar o corregir, nada  de esto será necesario porque el foco no está en tu morfología ni en tu imagen ideal, si no en tu imagen real con sus fortalezas y limitaciones, para que tú crezcas desde ahí y descubras quién eres. En definitiva, que llegues a tu identidad y desde ahí te expreses tal y como eres a través de tu propio estilo.

  1. Que te lo den hecho vs Ser tú el/la protagonista

Sí, como lo oyes, tú serás protagonista con las decisiones que tomes de tu propio proceso. Nada de darte las cosas hechas desde fuera. A lo largo de las sesiones, partiendo de tu objetivo, se te acompaña desde el apoyo y se te proporcionan los escenarios necesarios con preguntas y herramientas para que puedas llegar a la toma de consciencia y así generar el cambio que desees para conseguir ese objetivo.  Tú tienes un papel activo y  no eres meramente un/a receptor/a pasiva de la información que te da un/a profesional.

¿Qué ganas? Poder personal y que tus cambios sean estables y más duraderos.

  1. Forma vs Fondo

Es en este punto donde discrepo, porque en mis inicios me quedé con una visión muy lineal. Tenía la idea de que la Asesoría de Imagen o los Servicios de Personal Shopper trabajaban con la forma y el Coaching de Imagen con el fondo. Al poco tiempo, me di cuenta que esto no es así.

Precisamente lo que distingue y le da esa fuerza al Coaching de Imagen es que trabaja a la vez con la forma y el fondo, es decir, son dos caras de la misma moneda. Su objetivo, es que una sea reflejo de la otra y esto es posible cuando se trabaja a la vez con tu identidad, tu cuerpo y tu estética para que tú encuentres las conexiones entre las mismas.

Solo así, tu forma o lo que es lo mismo, tu estilo, estará en armonía con tu fondo, con tu identidad.

 

Te espero en el próximo post y mientras tanto, ya sabes, ¡se tú y brilla desde tu Belleza Imperfecta!

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